Revista núm. 11, verano 2006

Verano 2006,
nueva época, número 11.

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REVISTA MEXICANA DE ESTUDIOS CANADIENSES
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UNA NUEVA DIRECCIÓN PARA CANADÁ: LA “VISIÓN DEL NORTE” DEL GOBIERNO DEL PRIMER MINISTRO JOHN G. DIEFENBAKER

Lawrence Douglas Taylor Hansen

Resumen
En el artículo se analizan los orígenes y la implementación del proyecto del gobierno del Primer Ministro John G. Diefenbaker durante el sexenio 1957-1963 para el desarrollo del norte de Canadá conocido popularmente como la Northern Vision (la Visión del Norte). Se examinan los diversos motivos por la adopción de la Visión, que constituía parte de un proyecto mucho más grande para el desarrollo de la nación en general, como la parte principal del programa electoral del Progressive Conservative Party PCP (Partido Conservador Progresista) en 1958, así como la influencia de Diefenbaker y sus asesores principales (Alvin Hamilton, Cerril W. Menzies y Roy Faibish) con respecto a su elaboración. Se enfoca, en particular, sobre el programa llamado Roads to Resources, que fue visto como la clave para el desarrollo y poblamiento del norte canadiense. Se concluye con una evaluación de su política federal referente al norte y la formación de la identidad de los canadienses como pueblo.
   

INTRODUCCIÓN

El gobierno del Partido Conservador Progresista, que llegó al poder en junio de 1957 bajo la jefatura del primer ministro John Diefenbaker, invitó a los canadienses a participar en el desarrollo de los territorios del norte del país para crear una nación más rica y poderosa. En 1953, el gobierno anterior del primer ministro Louis St. Laurent, del Partido Liberal, había establecido un nuevo departamento, el Department of Northern Affairs and National Resources (NANR), bajo la dirección de Jean Lesage, como un primer paso para extender el control federal sobre los asuntos del norte y para promover su desarrollo e integración con el resto de la nación. Sea como fuese, hasta la elección del gobierno Conservador de Diefenbaker se emprendió un programa mucho más amplio y coordinado con respecto al desarrollo del norte.

Al extender su invitación, Diefenbaker también llamaba a participar en una gran aventura. Para la gran mayoría de los canadienses que jamás habían realizado viajes más al norte que las breves excursiones a sus casas de veraneo y las playas ubicadas en los lagos de cada provincia. La política del Partido Conservador para el desarrollo del norte les parecía algo atrevido y emocionante. Fue esta nueva imagen del futuro de Canadá que captó la atención del público canadiense, mismo que marcó el inicio de una nueva fase o época en la historia de su país. 

Con el tiempo, tanto el impulso que el gobierno de Diefenbaker dio al desarrollo del norte de Canadá, como los logros de su período, se han ido borrando de la memoria de la mayoría de los canadienses, sobre todo de aquéllos que nacieron después de 1963.

Algunos escritores, particularmente Peter C. Newman en su libro titulado Renegade in Power: The Diefenbaker Years, han aseverado que la “Visión del Norte” consistía únicamente en un lema político para las campañas electorales del partido Conservador y que resultó en pocos logros concretos. Mantienen que la “Visión” no dio origen a programas o proyectos duraderos y que, con el tiempo, se convirtió en tema de importancia secundaria en la agenda gubernamental a raíz de que el gobierno se vio obligado a dedicar su atención cada vez más a otros asuntos como parte de un esfuerzo desesperado por mantenerse en el poder (Newman, 1963: 218-222; Griffiths, 1987: 21; Coates y Morrison, 1992: 87-88).

El propósito principal de este artículo consiste en analizar con detalle el transfondo y los diversos aspectos de la “Visión del Norte” con el fin de comprender mejor su carácter verdadero y sus logros. No sólo se consideran los resultados prácticos de esta política, en términos de comparar sus alcances con lo que el gobierno había anunciado como meta, sino que también se examinan las contribuciones de la “Visión” a la elaboración de los planes y políticas subsecuentes con respecto al norte, así como en coadyuvar en la definición de la identidad nacional canadiense.

LOS ORÍGENES DE LA “VISIÓN DEL NORTE”

La Visión del Norte surgió de varias ideas en torno al proyecto de país propuestas por los consejeros principales de Diefenbaker (particularmente Alvin Hamilton y Merril Menzies), originarios, al igual que el primer ministro, de Saskatchewan. Por lo tanto, sus nociones en torno al desarrollo de la nación reflejaban, hasta cierto punto, sus preocupaciones con respecto a los problemas de desarrollo de su propia provincia.

Después de la convención del PCP del 14 de diciembre de 1956, en la cual Diefenbaker fue elegido como el nuevo líder, se aprobaron resoluciones de desarrollo nacional para el programa del partido; y Alvin Hamilton, quien había trabajado anteriormente en el diseño de programas políticos para el partido, sistematizó las resoluciones en una declaración formal referente a los objetivos del PCP. Para febrero del año siguiente, Hamilton había terminado de escribir la Declaration of Principles by the Progressive Conservative National Convention (Declaración de Principios adoptada por la Convención Nacional del PCP) que consistía en una propuesta de un plan general para el desarrollo. Se enfocaba, en particular, al desarrollo de los recursos nacionales, la agricultura y los recursos humanos. Según su idea principal, el desarrollo de los recursos del país, en que el gobierno tendría el papel modal, conduciría a un mejoramiento sustancial en la vida económica y social de los canadienses (“Summary of the Resolutions adopted by the Progressive Conservative National Convention”, en Meisel, 1962: 281-284; Kyba, 1989: 101-102).

Algunas ideas fueron proporcionadas por Merril W. Menzies, un economista que había trabajado anteriormente como asesor para el Partido Liberal. Poco antes de la convención del partido Conservador, Menzies había recibido una carta de su cuñado, el doctor Glen Green de Prince Albert, un partidario cercano de Diefenbaker, donde le informaba que el gobierno federal tenía la responsabilidad de dirigir el desarrollo económico de la nación, e iniciaría una política de conservación de los recursos naturales, así como emprender un programa para acelerar la explotación de los yacimientos minerales de los territorios del norte.[1]

En particular, Menzies sugirió el establecimiento y la expansión de una energy grid, o red de energía, que abarcara a toda la nación. Se basó en la idea de que, aunque la energía se generaba en distintas regiones, (en la forma de electricidad) podría ser transportada de una región a otra. Menzies también recomendó, que se extendiera la red de transporte hacia las áreas del norte. Insistió en que convenía promover la inmigración para contar con suficiente mano de obra con el fin de explotar adecuadamente los recursos naturales. Opinaba que la expansión de la economía, a su vez, conduciría a un aumento en la demanda por parte de los consumidores y del número de empleos en general.[2]

Aunque Diefenbaker no estaba inicialmente de acuerdo con las recomendaciones de Menzies, pronto cambió de opinión. A raíz de su propia formación y orígenes familiares, el primer ministro estaba fuertemente vinculado con la historia y los pueblos de los antiguos territorios del noroeste. En 1903, cuando tenía sólo siete u ocho años, su familia se había mudado de Ontario a Saskatchewan como “homesteaders”. Cuando Robert Peary alcanzó a llegar al Polo Norte en 1909, Diefenbaker se dedicó a leer todo lo que pudo sobre las regiones del norte y de la exploración polar. Llegó a conocer personalmente a los exploradores Roald Amundsen y Vilhjalmur Stefansson, sobre todo a este último, con quien mantuvo correspondencia (Diefenbaker, 1970: VII-IX; Diefenbaker, 1975-1977: II:12; Robertson, 2000: 184-186). Diefenbaker también se veía, hasta cierto punto, como la contraparte del siglo XX de Sir John A. Macdonald. Consideraba que la “Visión del Norte” era semejante a la National Policy y la colonización de los antiguos territorios del noroeste a partir de la década de 1880. “Al leer otra vez las propuestas de Menzies”, explicó, “me dieron la idea de poblar a Canadá hasta sus límites en el ártico. Podría ver a un Canadá que no sólo correspondía a la descripción sobre la puerta principal de la Cámara de los Comunes: “Canadá de mar a mar”, sino “Canadá de mar a mares”.[3]

El 21 de mayo de 1957, Menzies y Hamilton, junto con el doctor Donald Eldon, director del Departamento de Investigación del Partido Conservador, presentaron el documento titulado The Progressive Conservative National Development Policy (Política de Desarrollo Nacional del Partido Conservador Progresista). En caso de que los Conservadores ganaran en los comicios, se recomendaba que el gobierno estableciera una política para el manejo y uso de los recursos energéticos y que se comenzara a llevar a cabo un inventario de los recursos naturales. También se sugería una política para el desarrollo de la agricultura, la búsqueda de nuevos mercados para los productos agrícolas e industriales, el estímulo de la inversión en actividades económicas de su propio país, la protección y el desarrollo de los pequeños negocios, el fomento de la inmigración para incrementar el mercado de consumo nacional, así como el desarrollo del norte. Con la aprobación de Diefenbaker, este último punto (referente al desarrollo del norte) fue incluido como parte del programa electoral del partido Conservador para 1957 (Entrevista con Merril Menzies, en Stursberg, 1975: 110-111; Kyba, 1989: 103-104).

Diefenbaker y los Conservadores también se aprovecharon de la corriente de opinión en Canadá de que el partido Liberal ya era algo moribundo y se necesitaba una nueva dirección para el país. El auge de la posguerra había estimulado la economía enormemente, que les dio a los canadienses un nivel de vida superior al de los habitantes de todos los demás países con excepción de Estados Unidos. Para 1957, sin embargo, el auge se estaba terminando y había que encontrar nuevos métodos para estimular la economía y evitar una recesión (Nicholson, 1968: 68; Campbell, 1893: 109-111).

Otro factor importante en la adopción de la “Visión del Norte” consistió en la necesidad de fortalecer la presencia militar canadiense en el norte y la soberanía sobre el archipiélago ártico. Durante el gobierno de Louis St. Laurent (1948-1957), en vista del desarrollo de las bombas nucleares por parte de la Unión Soviética y de su capacidad para lanzar ataques aéreos contra América del Norte, el gobierno canadiense, con el apoyo de Estados Unidos, construyó tres redes de estaciones de radar en el norte; a mediados de diciembre de 1953, el gobierno de St. Laurent estableció el ya mencionado Department of Northern Affairs and National Resources. Este proceso de fortalecer la presencia del gobierno canadiense en el norte culminó, en 1958, con la firma del North American Air Defense Agreement (NORAD, Acuerdo para la Defensa Aérea de la América del Norte), por medio del cual se estableció un sistema de mando unificado entre Canadá y Estados Unidos para la defensa del continente (McLin, 1967: 36-48; Jockel, 1987: 13-90).

El 25 de abril de 1957, en Toronto, al inicio de la campaña electoral, Diefenbaker dio a conocer el nuevo programa del partido. Una proporción sustancial del documento se dedicaba a la propuesta de una serie de reformas económicas: la reducción de impuestos, un aumento en el pago del seguro social (para los jubilados), la reducción en la dependencia económica canadiense de Estados Unidos, la restauración de los derechos de Parlamento (a raíz de la disputa que había surgido el año anterior en torno a la construcción de un oleoducto para conectar las regiones petroleras del oeste de Canadá con los mercados de consumo en el este), así como subsidios para mantener estables los precios de los productos agrícolas. Diefenbaker también prometió que su partido se encargaría de implementar una nueva política basada en la renovación de la misión en la vida de la nación.[4]

El Partido Conservador propuso que el gobierno federal cooperara con los gobiernos de las provincias para llevar a cabo proyectos de desarrollo en las zonas septentrionales de estas entidades; el gobierno federal, por su parte, se encargaría de proyectos de desarrollo en los territorios del noroeste y del Yukón. Se propuso, en particular, el establecimiento de una National Energy Board (Junta de Energía), integrada por personal técnico seleccionado por el presidente del National Research Council, junto con representantes de la industria, así como del gobierno federal y de los gobiernos de las provincias. El propósito principal de este nuevo organismo consistiría en la conservación de los recursos naturales. Otro aspecto importante del programa trataba sobre la construcción de carreteras nacionales, así como un programa denominado “Roads to Resources” (Caminos hacia los Recursos), cuyos costos serían sufragados directamente por el gobierno federal o por medio de un acuerdo para compartir los gastos entre el gobierno federal y los gobiernos de las provincias participantes en el programa (Carrigan, 1968: 228-229).

Esta política, que abarcaría a muchas regiones del país, particularmente las provincias del Atlántico (Nueva Brunswick, Nueva Escocia, la Isla del Príncipe Eduardo y Terranova) y del oeste, y la promesa de un cambio o nueva dirección para el país, permitieron que los Conservadores ganaran la elección de 1957.

El nuevo gobierno de Diefenbaker inmediatamente comenzó a llevar a cabo una variedad de proyectos económicos y sociales, que, para el período de la campaña subsecuente de 1958, ya habían comenzado a dar resultados concretos. Estos incluían un aumento en el apoyo federal para las provincias, a los grupos con menos recursos, préstamos para la construcción de viviendas, programas de construcción con el fin de crear empleos, pagos por adelantado por el almacenaje de granos en las granjas, reglamentos para la estabilización de precios agrícolas, así como la expansión de mercados para los productos canadienses en general. El gobierno también estableció varias Comisiones Reales: sobre la energía, la distribución de precios de productos alimenticios, y la distribución de furgones ferroviarios para el movimiento de granos de las provincias de las praderas. También se estableció el Programa de Investigación y Desarrollo de la Energía Nuclear, que condujo a la creación del primer reactor Canadian Deuterium-Uranium (Candu) (Kyba y Green-Finley, 1998: 62-63).

Durante su período como partido de minoría en el poder, el gobierno de Diefenbaker logró establecer una base firme para la realización posterior de proyectos de desarrollo al nivel nacional, particularmente con respecto a los recursos energéticos y al programa de Roads to Resources.

Columbia Británica fue la primera provincia que aceptó entrar al programa cooperativo entre el gobierno federal y las provincias para la construcción de carreteras y caminos. Después de la primera reunión del gabinete de Diefenbaker, se aprobó la construcción de un camino entre Cassiar y Stewart en la parte noroeste de esta provincia. Por medio de esta nueva carretera, no sólo se proporcionaría al norte de la Columbia Británica un acceso a la costa y la red de caminos del Yukón hacia el norte, sino que también se haría más rentable y competitiva una mina de asbesto que se encontraba a lo largo de la ruta contemplada.[5]

Diefenbaker también adoptó varias medidas con el fin de fortalecer y ampliar las funciones del Department of Northern Affairs and National Resources, que tendría a su cargo los proyectos relacionados con el desarrollo del norte. El 22 de agosto de 1957, nombró a Hamilton como ministro del departamento. Douglas Harkness, quien había ocupado el puesto desde la victoria de los conservadores en junio de 1957, fue designado ministro de Agricultura (Diefenbaker, 1975-1977: II:40-46-47; Kyba, 1989: 107-111).

Dado que todavía no existían en el norte las condiciones adecuadas para que interviniera la iniciativa privada, Hamilton opinaba que el gobierno tenía la responsabilidad de emprender proyectos de desarrollo en ciertas áreas, tales como la construcción de caminos y otras formas de transporte, proporcionar datos en cuanto a la ubicación de los recursos, etcétera.[6]

El nuevo ministro formó un equipo de colaboradores encabezado por Roy A. Faibish, quien fungía como su secretario particular. El periodista Peter C. Newman se refirió a Faibish como “el mejor intelectual que los Conservadores habían atraído a sus filas en una generación” (Newman, 1963: 196). Originario de Regina, Saskatchewan, Faibish había estudiado la historia, la literatura inglesa y la filosofía en la Universidad de Queens en Kingston, Ontario. Con esta base sólida de estudios en las humanidades, Faibish contribuyó en gran parte con las ideas importantes de la Visión, así como con las estrategias para convencer al público de su utilidad y beneficios.[7] Otros asesores que trabajaron como parte del equipo de Hamilton fueron Donald Johnston, un abogado de Toronto y miembro de la junta directiva de la empresa Trans-Canada Pipelines, Morris Miller y Baldur Krisjanson. Hamilton se reunía con ellos diariamente para discutir los objetivos y logros de los proyectos del departamento (Kyba, 1989: 121-122, 144, 266 y 377).

Entretanto, Hamilton y Menzies se dedicaron a preparar el programa del PCP para la próxima elección de 1958. El desarrollo del norte, dentro del contexto del desarrollo del país en general, se convirtió en el tema principal de la campaña electoral de 1958. El gobierno anunció su intención de implementar en grande escala el programa de Roads to Resources para la creación de una red de caminos y ferrocarriles en el norte. El gobierno contemplaba gastar $100 millones en la construcción de caminos en los territorios del Noroeste y el Yukón para facilitar la búsqueda de nuevos yacimientos de minerales y petróleo. También se contemplaba, como ya se había propuesto en 1957, concretar un acuerdo gubernamental entre el gobierno federal y las provincias para construir un sistema de caminos en las partes septentrionales de estas entidades para ligarlas con la red carretera del norte. El presupuesto estimado para la realización de este proyecto (unos $75 millones) podría aumentar al doble en caso de que todas las provincias se unieran al programa. El gobierno federal también anunció que daría financiamiento a lo que consideraba líneas ferroviarias “económicamente factibles” hacia los sitios en que se ubicaban los recursos. La propuesta incluía el ya contemplado Ferrocarril de Pine Point, que conectaría la región de los yacimientos de hierro y níquel de Great Slave Lake con el Canadian National Railway en el noreste de Alberta.

Una parte del programa trataba del desarrollo de la región ártica. Diefenbaker anunció que se buscarían rutas a través del archipiélago ártico con el fin de encontrar algunas que fueran adecuadas para el comercio marítimo. Señaló que la construcción de rompehielos atómicos podría facilitar la apertura de tales rutas. También anunció que el gobierno proyectaba gastar alrededor de $75 millones en el desarrollo de Frobisher Bay (Iqaluit), de la isla de Baffin, el puerto principal de la región este del ártico.[8]

La “Visión del norte”, constituía parte de un proyecto mucho más grande de desarrollo al nivel nacional, que llegó a ser conocido como la “New National Policy” (Nueva Política Nacional) o la “New National Development Policy” (Nueva Política de Desarrollo Nacional). El gobierno planeaba, por ejemplo, apoyar proyectos para la generación de energía en aquellas regiones que carecían de recursos energéticos, con el fin de crear una base nacional para promover la industrialización del país en general. Estos proyectos incluían la construcción de plantas termoeléctricas en las provincias del Atlántico. En particular, el gobierno otorgaría a Nueva Brunswick hasta $30 millones en préstamos para poder terminar su proyecto de construir un sistema de presas y usinas en el río Beechwood. El gobierno también contempló terminar con la construcción de los últimos tramos de la carretera Trans-Canada (en la Columbia Británica y Quebec).[9]

Fue en gran parte debido a la “Visión” del partido Conservador con respecto a sus proyectos para el desarrollo de la nación, especialmente en el norte, lo que le permitió ganar en la elección federal de 1958 la gran mayoría de los escaños del Parlamento (208 de un total de 268), una victoria aplastante que era la más grande, hasta entonces, en la historia electoral del país.

LA IMPLEMENTACIÓN DE LA “VISIÓN”

Una vez que los Conservadores ganaron la elección, el gobierno comenzó a trabajar en dicha implementación. El 13 de noviembre de 1958, Hamilton presentó al gabinete federal, para su aprobación, un documento titulado Action for a National Development Programme (Acción para un Programa Nacional de Desarrollo) donde se especificaban tres objetivos principales: 1). la elaboración de un inventario actualizado de los recursos naturales del país, 2). la creación de redes de energía regionales que, con el tiempo, llegarían a constituir parte de una red nacional integrada o National Power Grid, y 3). el desarrollo de un plan general para la conservación de recursos, definido como el uso “múltiple” o racional de éstos.[10] El gobierno llevaría a cabo estas tres tareas básicas antes de iniciar el desarrollo de los proyectos para crear una infraestructura en las regiones del norte. En realidad, ya habían comenzado algunos de los proyectos para mejorar los sistemas de energía y comunicaciones durante el período de 1957-1958.

Se aceleró el trabajo de exploración geológica e hidrográfica que había sido iniciado durante las administraciones anteriores. La realización de este trabajo era esencial para la construcción de puertos, aeródromos, estaciones meteorológicas y otras facilidades. El 5 de abril de 1958, se inauguró el Polar Continental Shelf Project (Proyecto para la Exploración de las Regiones Costeras del Ártico). Después de establecer una base para el proyecto en el puerto de Isachsen en la isla de Ellef Ringnes (1959), se iniciaron estudios de las aguas, los bancos de hielo y el fondo marítimo del archipiélago ártico. Como resultado de la Primera Conferencia “Law of the Sea”, celebrada en Ginebra de febrero a abril de 1958, se estableció el derecho de los gobiernos a explotar los recursos de sus regiones costeras hasta una profundidad de 200 metros.[11]

El gobierno tuvo menos éxito con respecto a su plan para crear la National Power Grid. Aunque había realizado avances significativos en algunas regiones, particularmente en el caso de la parte sur del río Saskatchewan y las provincias del Atlántico, topó con varias dificultades para llegar a un acuerdo con el gobierno estadounidense con respecto al desarrollo de la cuenca del río Columbia. Debido a las complicaciones provocadas por las exigencias del gobierno de Columbia Británica, un acuerdo satisfactorio se logró hasta 1964, después de la derrota del gobierno conservador.[12]

En mayo de 1959, el gobierno estableció el National Energy Board (Comité Nacional sobre la Energía), como respuesta a las recomendaciones del Royal Comisión on Energy (Comisión Real sobre la Energía) establecida en 1957. Se encargó a este nuevo organismo la responsabilidad de recoger datos estadísticos sobre los recursos existentes de petróleo, gas y otras fuentes de energía; la autorización para aprobar o vetar las exportaciones de la energía hidroeléctrica y del gas natural; fijar las tarifas impuestas por las compañías de oleoductos; así como los precios de exportación de gas y electricidad. El 1 de febrero de 1961, se estableció la National Oil Policy (Política Nacional Petrolera), de acuerdo con la cual, Québec y las demás provincias del este tendrían que depender de importaciones de petróleo de Venezuela y otros países. De las provincias del este, únicamente a Ontario le otorgaba el derecho de formar parte del mercado para las exportaciones del petróleo de Alberta. A éste, como compensación, le otorgaba el derecho de aumentar sus cuotas de exportación de petróleo a Estados Unidos.[13]

Con respecto al tercer gran objetivo de la Visión (la conservación de recursos), el gobierno inicialmente contemplaba llevar a cabo un simposio nacional sobre este tema en 1958. No obstante, debido a varios retrasos en la planeación, no se celebró dicho evento hasta octubre de 1961, un año después de que Hamilton había dejado la dirección de NANR para ocupar el puesto de ministro de Agricultura. Los representantes del gobierno federal y de los gobiernos de las provincias, las empresas e instituciones académicas que participaron en el simposio presentaron ponencias con respecto a diversos tipos de recursos renovables: 1) la agricultura y el uso de la tierra, 2) el agua, 3) la pesca, 4) la silvicultura, 5) la naturaleza, 6) el recreo, y 7) el desarrollo regional. El simposio proporcionó un estímulo enorme en términos de mejorar la cooperación entre el gobierno federal y las provincias para la conservación de los recursos naturales y del medio ambiente.[14]

El gobierno dirigió sus esfuerzos principalmente hacia el mejoramiento de los medios de transporte y comunicaciones en el norte. Hamilton opinaba que, para desarrollar el norte económicamente, era necesario reducir los altos costos del transporte de trabajadores y abastos a los poblados en la región, así como del traslado de las materias primas a los centros manufactureros y mercados del sur del país.[15]

En enero de 1958, el gobierno comenzó la implementación del Territorial Roads Program (Programa de Construcción de Caminos para los Territorios) con el objetivo de conectar las partes meridionales del Yukón y de los Territorios del Norte con los yacimientos de minerales, petróleo y de gas natural más al norte. No obstante, para enlazar las áreas productoras de minerales del norte con los mercados ubicados en el sur de Canadá, era necesario construir una red de caminos a través de las partes septentrionales de las provincias, con la excepción de las provincias marítimas. Se esperaba que la construcción de estos caminos también estimularía el desarrollo de la minería, la silvicultura, la pesca comercial y el turismo. Diefenbaker, aconsejado por Menzies y Faibish, ofreció un acuerdo para compartir los costos de la construcción de caminos para aquellas localidades que quisieran entrar al programa Roads to Resources. El gobierno federal acordó pagar la mitad de los costos de construcción, o un total de $27 millones por año. Durante un período de diez años que abarcaba, de 1958 a 1967, se transfirió un total de $270 millones de los fondos federales, a los gobiernos de las provincias para este propósito, y todas, con excepción de Québec, aceptaron entrar al programa.[16]

El proyecto de caminos más importante en la región ártica fue la construcción de la carretera Dempster en el Yukón, que se había iniciado en 1958 como una ruta hacia Eagle Plain, ubicado a unos 240 km. al noreste de Dawson City en el delta del río Mackenzie, en donde se buscaban yacimientos de gas y petróleo. Como parte del programa Roads to Resources, el proyecto adquirió un aspecto político. Se fijó a Inuvik, N.W.T., que también se ubicaba en el delta del río Mackenzie, a unos 44 km. más al norte de Eagle Plain, como el punto terminal del camino. El gobierno consideró que este poblado pequeño podría ser convertido en una especie de metrópoli y puerto importante en la parte oeste del ártico canadiense. “Con la terminación de la carretera Dempster”, se proclamaba orgullosamente en la prensa, que “sería posible viajar desde cualquier lugar en Canadá hasta el océano ártico” (Lotz, 1970: 123).

Debido a los altos costos de la construcción (aproximadamente $45,000 por milla) los avances fueron muy lentos. Para finales de 1959, los primeros 48 km. del camino habían sido construídos; no obstante, durante los siguientes dos años, únicamente 76 km. adicionales fueron terminados y, de 1962 a 1968, el proyecto quedó estancado.

El descubrimiento de petróleo en la bahía Prudhoe de Alaska dio relevancia otra vez al proyecto. En 1969, bajo el gobierno de primer ministro Pierre Elliott Trudeau, se continuó con la construcción del camino. Una década después, en 1979, se celebró la terminación del camino. Posteriormente, se extendió la carretera hasta el pueblo inuit de Tuktoyaktuk, ubicado unos 110 km. al norte de Inuvik, en la costa del ártico (Wright, 1979: 16-21).

Con el tiempo, Inuvik se convirtió en la localidad más grande del oeste del ártico canadiense, con una población de unas 3,700 personas. Para el servicio de agua potable y drenaje, se utilizaba el sistema utilidor, que consistía en una red de tubería suspendida aproximadamente a un metro de la tierra para evitar su contacto con el suelo y la descongelación del permafrost (pergelisol, o suelo permanente helado) subyacente. Las tiendas del pueblo vendían la misma variedad de productos que en el sur de Canadá. También había varias iglesias (incluso una en forma de iglú), restaurantes, hoteles, escuelas, servicios médicos y una biblioteca. A pesar de la abundancia de amenidades, sin embargo, algunos visitantes notaron que únicamente la población blanca vivía en residencias equipadas con el sistema utilidor; los inuit, en cambio, vivían en chozas y viviendas improvisadas en otras secciones del pueblo (Fraser, 1969: 296-297; Aquilina, 1981: 143-144).

El gobierno de Diefenbaker también financió la pavimentación del tramo de la carretera de Alaska entre el fuerte St. John y Dawson Creek, que fungía como arteria para la construcción de otros caminos hacia los nuevos yacimientos mineros, como el camino que se construyó desde el lago Watson, sobre la carretera, hasta un yacimiento de tungsteno ubicado en Flat River en la sierra de Selwyn (ubicada un poco al este de los límites entre el Yukón y N.W.T.), que la empresa minera Canada Tungsten comenzó a explotar en 1961.[17]

Uno de los principales proyectos de transporte del programa Roads to Resources trataba de la construcción del ya mencionado ferrocarril desde el norte de Alberta hasta Pine Point en la orilla sur de Great Slave Lake. Aunque la compañía minera Cominco había descubierto yacimientos enormes de plomo y cinc en este lugar, se requería un ferrocarril para poder transportar el mineral hasta la planta de fundición Consolidated Mining and Smelting, que pertenecía a la Canadian National Railway, en Trail, B.C. La línea, que fue terminada en 1966, a un costo de aproximadamente $75 millones, se extendía desde la estación de Roma, del Northern Alberta Railway, hasta Hay River, N.W.T., con un ramal de allí hasta la zona minera de Pine Point (una distancia total de 641 kilómetros). Como resultado de su construcción, otros yacimientos de menor importancia a lo largo de la ruta pudieron ser explotados; también se estimularon la silvicultura y la agricultura de algunas áreas cerca de la vía; así como el desarrollo del norte de Alberta en general, especialmente en el distrito agrícola de Peace River. El ferrocarril de Pine Point constituía un ejemplo muy notable de la manera en que el programa Roads for Resources no sólo proporcionó los medios para el desarrollo del norte, sino también dio por resultado beneficios económicos para la provincias participantes (Gamester, 1966: 32 y 43; Marsden, 1972: 56-57).

Al mismo tiempo en que se construía el Ferrocarril de Pine Point, el gobierno federal también se ocupaba en la construción una carretera –denominada la Mackenzie Highway– en la misma región. Desde 1939, un camino de terracería ya existía entre Grimshaw, ubicado 24 km. al oeste de Peace River, Alberta y Yellowknife. Aunque el gobierno federal había contemplado pavimentar este camino, el proyecto no se terminó hasta 1961, después de que Al Hamilton, gerente de la compañía Grimshaw Trucking, logró convencer al Consejo administrativo de los N.W.T. de la conveniencia de otorgarle el derecho de cobrar una cuota de diez dólares a cada vehículo que utilizara el camino entre Hay River y el pueblo de Yellowknife. Después de la firma de este acuerdo, fue posible pavimentar el último tramo de la carretera entre estos dos lugares. En 1966, la carretera fue extendida hasta Fort Simpson y, posteriormente, hasta Fort Reliance, al noreste de Great Slave Lake.[18]

De los 10,880 kilómetros de caminos que el gobierno había prometido construir bajo el programa Roads to Resources, se construyeron más de 6,400 km. antes de la caída del gobierno de Diefenbaker en 1963. Además varios winter roads (caminos de invierno), que eran o de tipo temporal, es decir, construidos por el gobierno federal en colaboración con las empresas mineras para dar acceso a los nuevos yacimientos, o caminos de temporada que se abrían al paso de los camiones y otros vehículos únicamente durante los meses de invierno, cuando el suelo estaba suficientemente congelado para permitir el paso de cargamentos pesados. Uno de los caminos más extensos de este tipo fue el construido en 1959, desde Mayo, en el Yukón, hasta el río Bell en el norte del territorio para buscar yacimientos de petróleo. Otro importante, winter road, fue construido desde Fort Simpson hasta la carretera Mackenzie (Clark, 1965: 343; Phillips, 1967: 185).

Sin embargo, al tomar en cuenta la enorme extensión territorial del norte, los resultados del programa parecían algo decepcionantes. Aunque el gobierno tenía como meta la creación de una red entera de carreteras en el norte, únicamente se construyeron unas cuantas, principalmente en el noroeste. Los territorios del Noroeste, por ejemplo, carecían de una carretera entre las regiones costeras del ártico y las provincias hacia el sur. Con respecto a la construcción ferroviaria, el Ferrocarril de Pine Point fue la única línea construida durante el período de Diefenbaker. Para algunas personas, la región aurífera de Yellowknife parecía más como una extensión de Alberta hacia el norte, que una parte integral de los N.W.T. (Phillips, 1967: 187)

Los resultados con respecto a la búsqueda y la producción de minerales en el norte también fueron decepcionantes. Si bien el programa Roads to Resources facilitó la búsqueda de minerales en varias partes de las provincias y territorios, en un solo caso resultó el descubrimiento de un yacimiento, el de tungsteno en la región de Flat River. Debido a la caída de los precios del oro y el uranio en los mercados internacionales durante este período, algunas minas como las de uranio de El Dorado en Great Bear Lake y Rayrock de la región del río Marian, así como la de níquel en Rankin Inlet en la costa occidental de la bahía de Hudson, cesaron operaciones durante el verano de 1962 por el descenso en los precios. Lo mismo ocurrió en el caso de la mina de tungsteno, que tuvo que cerrar en 1963; permaneció así hasta el año siguiente, al subir los precios del metal nuevamente. Además de la de tungsteno en Flat River, la única otra mina que siguió en operaciones durante el gobierno de Diefenbaker fue la pequeña mina de oro de Taurcanis a la orilla del lago Matthews, ubicada aproximadamente a 240 km. al noreste de Yellowknife en la región llamada Barrens (Phillips, 1967: 201-202; Tough, 1971: 71-77 y 86-87; Robertson, 2000: 191).

No obstante, el programa Roads to Resources dio un gran estímulo a la exploración y la producción minera en el norte. Después de la caída en los precios, éstos, junto con la demanda por los minerales en el mercado internacional, empezaron a subir paulatinamente. De 1957 a 1968, la producción minera en los N.W.T. subió de $21 millones a $122 millones, mientras que en el Yukón, de 1950 a 1967, hubo un aumento de $9 a $14.7 millones (Tough, 1971: 71-77).

También hubo un surgimiento muy notable en este período con respecto a la búsqueda de yacimientos de gas y petróleo, debido en gran parte a los cambios efectuados por el gobierno entre 1958 y 1959 con respecto a los Reglamentos de Gas y Petróleo. De acuerdo con los nuevos reglamentos, el gobierno apartó la mitad de la cantidad de gas y petróleo descubiertos para la nación. Otorgó permisos únicamente en aquellos casos en que: 1). el 50 por ciento de las acciones estuvieran reservadas para los ciudadanos canadienses; 2). la empresa solicitante anunciara sus acciones en una bolsa de valores canadiense autorizada para tal propósito; y, 3). que los canadienses tuvieran la oportunidad para participar en el financiamiento y la operación de la compañía. Durante el primer año en que operó el nuevo sistema, el gobierno otorgó permisos para la búsqueda de gas y petróleo en casi 25 millones de has. de terrenos en el Yukón y N.W.T.[19]

Los resultados no fueron muy fructíferos. Durante el verano de 1959, la compañía Western Minerals descubrió un pequeño yacimiento de gas en la región de Eagle Plain. Posteriormente, se abrieron tres pequeños pozos de gas en la región de Trout Lake en el Yukón cerca de la frontera con la Columbia Británica. No obstante, las empresas decidieron tapar los pozos debido al carácter aislado de las regiones en que se encontraban, así como el hecho de que la única forma de transportar el petróleo hacia el sur era por medio de un oleoducto (Gray, 1970: 318-326; Phillips, 1967: 202-204; “Exploring for Arctic Oil”, 1970: 214-215).

En algunas ocasiones las búsquedas del gas y petróleo dieron lugar al descubrimiento de otros minerales. Por ejemplo, cuando la compañía Crest Explorations (empresa subsidiaria de la California Standard Company) realizaba algunas exploraciones en la región del río Snake en el Yukón, encontró un yacimiento enorme de hierro. Esto mostró ser el yacimiento mineral más grande encontrado durante el período de Diefenbaker (Phillips, 1967: 202-203). Asimismo, Hamilton reportó que los ingresos de su departamento se habían cuadruplicado, es decir, de $3.2 millones durante el año fiscal 1957-1958 a $12 millones durante el período 1958- 1959. Esto se debió en gran parte, según se señala, al cobro de las cuotas en los permisos para la realización de las búsquedas de petróleo y gas.[20]

Algunas personas cuestionaban la postura del gobierno sobre los resultados y beneficios obtenidos. El periodista Blair Fraser de Maclean’s, por ejemplo, aseveró que en 1962 el gobierno había gastado un total de $62 millones en las obras y proyectos en el norte y había recibido como ingresos únicamente unos $13 millones. Sea como fuera, tanto los críticos como el gobierno esperaban que los territorios alcanzaran a ser algún día autosuficientes desde el punto de vista económico y no tener que depender del apoyo federal para sus gastos de administración, así como sus servicios sociales y médicos (Fraser, 1969: 289; Robertson, 2000: 206-208).

La creciente presencia gubernamental en el norte, junto con la construcción de campos de aterrizaje y otros medios de transporte, sirvieron como incentivos importantes para el desarrollo y la utilización de las líneas comerciales privadas. El uso de aviones de carga más grandes también ofreció posibilidades como un medio de transporte futuro para la extracción de minerales de las regiones aisladas hasta los lugares en donde podrían ser trasladados a los mercados ubicados en el sur del país. A veces, por ejemplo, se utilizaban los aviones para iniciar operaciones en la mencionada mina Taurcanis, así como en el caso de los pozos petroleros ubicados en la isla Bathurst en el ártico. También se consideraba el uso de dirigibles como una posible alternativa para el transporte de minerales y equipo pesado.[21]

Las mejoras en los sistemas de transporte también estimularon el desarrollo del turismo en el norte. Dawson City, fundada durante la fiebre de oro en el Klondyke, había experimentado un incremento notable de turistas durante la construcción de la carretera de Alaska (1942-1943). En los años posteriores, un pequeño, pero creciente flujo de viajeros comenzaba a dirigirse por esta carretera hacia el norte. Las carreteras Dempster y Yellowknife también sirvieron para fomentar este tipo de turismo de tipo “fin de camino”, es decir, aquellas personas que querían viajar hasta lugares lejanos o no visitados. La isla de Baffin recibió sus primeros visitantes del sur en 1959, un grupo de turistas procedentes de Nueva York, que llevaron consigo sus propios abastos de alimentos y bebidas alcohólicas, en cantidades suficientes para durar durante todo el invierno en caso de que no pudieran salir de allí debido al mal tiempo. Cuando regresaron a Estados Unidos, llevaron algunas de las primeras esculturas inuit para su venta comercial. El turismo en el ártico se volvió cada vez más importante, culminando en los cruceros por el ártico denominados “Northwest Passage” y, para los viajeros más atrevidos, visitas al polo norte (Phillips, 1967: 184; Houston, 1995: 292-297; George, 2004).

El gobierno de Diefenbaker también mejoró los sistemas de radiocomunicación en el norte durante este período. Los antiguos radios de banda corta utilizados por los empleados de la Hudson’s Bay Company, los misioneros, la Policía Montada y otros habitantes hasta la década de 1950, dieron lugar a redes de comunicación mucho más sofisticadas. En el noroeste, la compañía estatal Canadian National Telecomunications construyó un sistema de microondas, con estaciones amplificadoras ubicadas cada 40 o 50 kilómetros, desde Alberta hasta la frontera con Alaska. Para las regiones lejanas del ártico, se utilizaba una red radiofónica troposférica con canales múltiples, basada en un sistema de dispersión, con subestaciones ubicadas cada 240 o 320 kilómetros. También se desarrolló un sistema de comunicación inalámbrica nuevo y mejorado para facilitar la navegación aérea en el ártico. A las empresas petroleras que buscaban minerales en el ártico, les asignaron canales particulares para comunicarse con el mundo exterior (Ford, 1971: 263-266; Phillips, 1967: 193-196).

Con excepción de la televisión, que llegaría después, se llevó a cabo la inauguración del Northern Service (Servicio al Norte), de la Canadian Broadcasting Corporation (CBC) que sin duda tuvo el impacto más grande en la vida cotidiana de los habitantes del norte. El Northern Service proporcionó a las personas que tuvieran acceso a la radio una variedad de programas, incluso algunos transmitidos en los idiomas indígenas (Nash, 1994: 17, 99 y 263-264).

           

Fecha de publicación en red: 07/Agosto/2006
Revista Mexicana de Estudios Canadienses.
Verano de 2006. Vol.1, nueva época, número 11.


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