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Invierno 2001, |
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TEATRO DE LA VIDA
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El teatro gira, da vueltas, penetra por las partes menos púdicas, no se queda sobre el escenario, no se conformo, no permanece. Aparece y desaparece cada vez para renovarse en una representación más allá del escenario, más allá de los actores y los escritores, para integrarse en una función interna, una función tan apasionada y precisa que traspasa el tiempo del acto mismo. Es con esta visión mágica y ágil con la que se mueven los dramaturgos contemporáneos en cualquiera de sus géneros. Voces que no cesan de gritar la fuerza de una intención, de un sentimiento, de un estilo de vida: la vida. Y uno de esos ejemplos es Michel Marc Bouchard, dramaturgo y actor nacido en Québec en 1958, quien ha escrito alrededor de veinte obras, traducidas a varios idiomas. Su obra Les Porteurs d’ eau fue representada en 1981 en el teatro de Ontario, seguida por La Contre-Nature de Chrysippe Tanguay, écologiste (1985), la cual atrajo la atención de muchos críticos al tratar temas como la homosexualidad. Una de sus más conocidas obras fue Les Feluettes, considerada como uno de los mejores trabajos teatrales modernos canadienses. La más reciente, representada en escenarios mexicanos, El camino de los pasos peligrosos, cuya excelente traducción estuvo a manos de Boris Schoemann, ha recibido el apoyo de instituciones como la Embajada de Canadá, la Sociedad Quebequense y CONACULTA, quienes con proyectos a favor de la cultura tanto canadiense como mexicana permiten no sólo promover este tipo de eventos, sino crear un nuevo público deseoso de mantener los ojos bien abiertos para no perder ningún vuelco que ofrezca el corazón. Un corazón que ha dejado de estar limitado y se ha fundido en un interés universal que abarca una visión profunda, abierta e identificada con el ser humano en cada una de sus facetas: en el dolor, en la angustia, en la pasión ,en el deseo, en el amor y la muerte misma…, todo ello bajo la franqueza de la palabra y del pensamiento, todo ello bajo el sello de un silencio o de una metáfora. El camino de los pasos peligrosos es la historia de tres hermanos atados por un pasado que los vuelve uno, que los convierte en símbolo de una herida abierta y sangrante que ni la muerte logra sanar. Pasos interminables que en círculos regresan al punto inicial, a esa curva —principio y fin— de la que emergen las más terribles frustraciones y pérdidas. Una relación entre personajes tan distintos, que en sus diferencias se enfrentan a su similitud, esa semejanza que termina siendo el reflejo de su propio fantasma. La incomunicación y la intolerancia sólo son muestras de un contexto en donde el vacío de la expresión pareciera surtir mejor efecto que la manifestación del amor. La construcción de grandes barreras, de grandes escudos y máscaras que oculten acaso la humedad de una lágrima, el boceto de una sonrisa, incluso el sueño de una ilusión. Una obra en donde se cuestiona la autenticidad de una realidad, de una ideología, de una sociedad que puede ser cualquiera. Individuos humanos, tan humanos que sangran cada palabra del texto, que en los silencios dejan escuchar más de lo que se habla, intentos fallidos quizá de reconciliar sin preámbulos, los ocasos de vidas ya sin vida, que buscan como último recurso un motivo, al menos uno que les dé sentido a los trágicos y a la vez irónicos refugios de la conciencia y del alma, que dejan entre pasado y presente, espacios sin distancia conduciendo irremediablemente a un mismo final: la soledad. Pudiera pensar así, que se ha perdido el sentido de finalidad y, a lo mejor, el lenguaje con el cual expresarlo, sin embargo, surge una pluma, surge una hoja en blanco y una palabra que expresa, que habla, que grita y sueña ser pensada… son unos pasos, es un camino, una esperanza larga, tan larga que nos obliga a exprimirle la última gota al dolor y a la muerte. “¿Para qué atreverse a escribir? ¡Para atreverse a vivir!” (Michel Marc
Bouchard).
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| Fecha de publicación en red: 09/Julio/2004 | |||||||
| Revista Mexicana de Estudios
Canadienses. Invierno 2001, nueva época, número 1. © Copyright 2003 - 2004. Asociación Mexicana de Estudios sobre Canadá, A.C. |
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